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6 cosas increíbles que te suceden cuando duermes en hostales

Si vas empezando tu vida viajera o ya llevas un buen trecho recorrido, en más de una ocasión te has hospedado en un hostal y esto te ha pasado, o te pasará

Por Eva Márquez

- 04 de Febrero de 2021 - 09:00 hs
6 cosas que te suceden cuando duermes en hostales

6 cosas que te suceden cuando duermes en hostales

Estar en constante intercambio con gente de todo el mundo nos deja lecciones y actitudes que pocas veces hacemos conscientes. Al viajar no sólo vivimos la experiencia del destino que conocemos, sino que aprendemos con cada nueva persona con las que nos comunicamos. Los hostales permiten una mayor interacción entre viajeros que los hoteles o los Airbnb, es por esta razón que podría ser más notorio el cambio en nosotros cuando optamos por este tipo de hospedaje con frecuencia. 

1. Compartes habitación mixta con más de 12 personas

Los hostales se caracterizan por casi no manejar habitaciones privadas. Es normal que los dormitorios que ofrezcan sean compartidos con un mínimo de tres personas más. También, por seguridad, suelen tener habitaciones femeninas y habitaciones masculinas separadas, pero también los hay que ofrecen dormitorios mixtos. Por regla general, es más barato si compartes con más gente

Si ya llevas un rato viajando quizá ya te pasó que tuviste que dormir en una habitación mixta con más de diez personas. Hay hostales que tienen habitación compartida hasta con veinticinco, de verdad. Aunque dicho así no parezca atractivo, esto no tiene por qué ser una mala experiencia. Muchas veces te das cuenta que se vuelve una anécdota muy divertida.  

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2. Tu pudor disminuye

Sabemos que el pudor y la vergüenza son dos aspectos muy culturales. Lo que en algunos países es normal, en otros puede ser tabú. Así, quizá al inicio de tu vida viajera no gustabas de compartir habitación y hasta te sentías incómoda/o al momento de cambiarte de ropa, con el paso de la experiencia esto deja de ser un problema.

Se adquiere práctica y tal vez ahora te sea indiferente ponerte un traje de baño a plena luz del día en el dormitorio compartido, así como también extraña menos ver a una chica sólo con su sostén (o ser la chica sólo con sostén). 

3. Hablas mejor de lo que creías una lengua extranjera

Cuando se es viajero llega un punto que no puedes retrasar más: hablar en otro idioma. Es inevitable, te lo advertimos. No queda de otra salvo comunicarte. Entonces te das cuenta que no eres malo hablando inglés, alemán o francés, o cualquier otro idioma. Muchas veces incluso has podido aprender frases en otras lenguas, también identificar idiomas o acentos. 

4. Dejas ropa o cualquier otra pertenencia

Te adelantamos, si es que todavía no te sucede, que en algún viaje terminarás por abandonar prendas. Sea porque compraste ropa nueva, la olvidaste, está muy desgastada o simplemente necesitas liberar espacio, dejar ropa es una actividad más o menos frecuente entre la comunidad viajera.

A los que trabajan en los hostales ya no les sorprende. Eso sí, trata de al menos dejar las cosas dobladas y limpias, o directamente en el bote de basura. También puedes hacer trueque con algún otro viajero o incluso regalarla. 

5. Se vuelve más fácil hacer amigos

Quizá sea por no encontrarte en tu ciudad que la conversación fluye más rápido. La certeza de que si algo sale mal con tu interlocutor no genera grandes problemas porque no tienes que topártelo de nuevo es increíble. Es más fácil hablar de nosotros sin miedo a ser juzgados, compartir opiniones y darte cuenta que, sin importar la nacionalidad, es fácil conectar con el otro. Quién sabe, hasta podrías encontrar al compañero perfecto para tu próximo viaje

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6. Conoces a alguien que dejó todo para viajar

Los hostales son maravillosos porque son un punto de encuentro de personas de todas partes del mundo con mil historias de vida diferentes e iguales al mismo tiempo. Muy seguramente ya conociste al viajero que pocos meses atrás tenía un trabajo estable, de oficina o no, y simplemente decidió renunciar para recorrer el mundo. Hay mínimo uno de estos en cada hostal. Es más común de lo que se creería.

Este personaje nos inspira a continuar viajando y no dejas de admirar su valentía. También nos enseña que no hay edad para hacer lo que nos gusta. Si tú eres quien lo dejó todo, ¡no olvides que nos inspiras!

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Eva Márquez

Licenciada en Letras Hispánicas, por la Universidad de Guadalajara. Becaria en la Universität zu Köln, Alemania y en la Universidad de la República, Uruguay. Realizó una estancia de investigación en la Universidad Veracruzana. Amplia experiencia en la enseñanza de español para extranjeros. Ha publicado textos creativos, ensayos y reseñas. Nómada digital y mochilera. Se desempeñó como redactora para Soy Nómada y Mi Trabajo, de Debate Media. Actualmente es Analista Seo Jr.

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